Pal y Sant Climent de Pal

Hay muchos pueblos andorranos que han ido reformando sus casas y bordas con bastante mimo y ahora lucen como debieron de ser en la época medieval. Pal es uno de ellos, y según dicen, el mejor conservado de todos.

Este pequeño pueblo se puede divisar desde la ladera de enfrente, por la carretera que sube al Coll de la Botella. Está completamente a la solana y es un claro ejemplo de cómo cada casa tenía su borda o establo adjunto. La estampa nevada es bastante “navideña”.

Dimos un paseo por el pueblo, hacia la iglesia, y por el camino pudimos fotografiar muchos detalles en hierro forjado, de los cuales el que más nos llamó la atención es el de unas herraduras incrustadas entre las piedras de los muros de una casa y que nos hemos quedado sin saber qué son o para qué servían… La idea de que fuera para atar algún animal grande no nos acaba de convencer, pues están a bastante altura sobre el suelo. ¿Y si eran para poder colgar farolillos o antorchas para iluminar la calle? Ojalá alguien nos pueda aclarar la duda.

Sant Climent de Pal

La iglesia de Sant Climent de Pal es de estilo románico (S. XI), pero ha tenido varias transformaciones, la más notoria posiblemente fuera la del ábside semicircular que se cambió por uno cuadrado. No obstante conserva el pórtico de madera a la entrada y el típico campanario de torre de tres pisos con sus ventanas geminadas y arquillos lombardos. Una característica que diferencia esta torre de las demás de Andorra es que varias ventanas del tercer piso son geminadas dobles. Los maineles están formados por dos piedras (el mainel o parteluz es la pieza que divide la ventana en dos).

Pal (2)
Sant Climent de Pal

En Andorra las iglesias normalmente no se abren al público si no es con cita previa, así que como nosotros somos más de improvisar a la hora de recorrer los pueblos, siempre nos quedamos sin poder entrar en ellas…

Pero podemos verla por dentro con una visita virtual: Ver interior de Sant Climent de Pal

Me recuerda un poco a la iglesia de Sant Joan de Caselles, con el retablo barroco en el altar separado del resto por una impresionante reja, frescos en las paredes de los laterales y coro. A diferencia de la de Canillo, esta iglesia tiene un pequeño altar adicional escavado en la roca. Pero creo que la “joya” de Sant Climent de Pal debe de ser la pila bautismal, que es de granito y data del S. XII. Parece ser que hay otra pila en la sacristía de esa misma época, pero que es una pila de aceite, más conocida como pica d’oli. Este tipo de pilas, según nos cuentan Esteve y Esther en su blog Bàsicament Romànic (ver blog) se utilizaban para guardar el aceite de las lámparas en las iglesias construidas en zonas de difícil acceso en esta época.

Después de visitar Pal nos acercamos al Coll de la Botella y a la estación de esquí, sector Vallnord-Pal.

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